Este proceso creativo es muy valioso: al pintar sin directrices, los niños pueden expresar sus sentimientos y pensamientos de forma lúdica. Esto no solo fomenta su autoconciencia, sino que también refuerza su confianza en sí mismos al tomar sus propias decisiones y crear sus propias pequeñas obras de arte.
La experimentación libre en un entorno relajado permite a los niños expresar y procesar experiencias personales, mientras que probar distintos materiales abre nuevas posibilidades y estimula su imaginación.
Especialmente en los primeros años, es maravilloso ver cómo los niños simplemente disfrutan pintando por el placer de hacerlo, sin perseguir un objetivo concreto.
Esta pintura despreocupada es realmente agradable de ver".
- Sarah Uessem
Muchas gracias, querida Sarah. 
Klaudia Skodnik y el equipo de ayudas de Fortuna













