Para muchos participantes, trabajar con pasta de textura era una experiencia nueva. La pasta gruesa puede aplicarse pura o mezclada con pintura acrílica. El objetivo no es conseguir un resultado perfecto, sino probar y dejarse llevar. Lo que parece fácil al principio revela rápidamente sus peculiaridades: La pasta no es fácil de controlar y requiere un poco de práctica. Hubo mucha experimentación: algunas cosas funcionaron, otras se descartaron. Esto es precisamente lo que hizo que el curso fuera animado y abierto. 
Trabajar con la pasta era tranquilizador y liberador para mucha gente. Podías desconectar la cabeza y ponerte manos a la obra. La háptica desempeñó un papel especialmente importante: la superficie granulada, a veces rugosa, invita a sentirla. Al aplicarlo, puedes sentir la resistencia, el movimiento, tu propia fuerza: el material reacciona directamente a tu mano. Esto crea una proximidad con tus propias acciones y te permite estar completamente en el momento.
En el grupo reinaba un ambiente agradable y relajado. Nos reímos, creamos y maravillamos juntos. Muchos dijeron: "¡Esto es muy relajante!" o "¡Esto es muy divertido y hay tantas posibilidades!". Las obras creadas eran tan diversas como las personas que las hicieron: crudas, juguetonas, potentes o muy delicadas.
Al final, todo el mundo estuvo de acuerdo en que esta pausa creativa fue algo bueno, y que debería repetirse".
- Sarah Uessem
Muchas gracias, querida Sarah. 











