„Todos los lunes de septiembre, las mujeres se reunían en un ambiente acogedor para pintar al aire libre, un espacio en el que primaban el cuidado personal, la atención plena y la expresión creativa». . Cada una trabaja en su propio tema, con el apoyo del grupo y la variedad de materiales que invitan a experimentar. 
Poco después de comenzar, se genera una calma creativa que hace que el estrés cotidiano —ya sea la familia, el trabajo, las preocupaciones u otras cargas— pase a un segundo plano durante un tiempo. Esta inmersión en el flujo creativo actúa como un respiro terapéutico: los pensamientos se aclaran, las tensiones internas se disipan y se extiende una sensación de alivio y concentración. 
El tiempo compartido en grupo no solo fortalece la resiliencia emocional, sino que también fomenta la conexión y el apoyo mutuo. Los comentarios positivos de las participantes lo demuestran: quienes dedican tiempo conscientemente a la creatividad y al cuidado personal regresan a casa más fuertes e inspiradas. 
La creatividad puede curar: “¡Un pequeño momento para ti mismo puede tener un gran efecto!» – Steffi Raths
Muchas gracias, querida Steffi. 





