Cuando las pizzas salieron del horno doradas y crujientes, el olor era sencillamente celestial, y comerlas todas juntas fue, por supuesto, una auténtica delicia. 
Al final del día, jugamos, reímos y retozamos; todos se divirtieron mucho jugando al escondite y al „Mensch ärgere dich nicht“.
Una tarde maravillosa llena de diversión, trabajo en equipo, comida deliciosa y niños felices.
- @Veronique Donner
Muchas gracias, querida Veronique. 








