Los niños se divirtieron mucho haciendo manualidades y trataron con mucho cuidado el delicado material. A partir de formas básicas sencillas crearon casas, iglesias y jardines, decorados con mucho cariño con pegatinas y piedras brillantes para que quedaran realmente bonitos y coloridos. 
Fue especialmente bonito ver cómo los niños inventaban sus propias historias sobre sus faroles: había casas conectadas por un tobogán, un árbol de los deseos en el que podía crecer lo que uno quisiera y, quien mirara con atención, tal vez incluso descubriera un pequeño duende.
La actividad manual ha estimulado la imaginación de los niños y ha demostrado lo beneficioso que puede ser el trabajo creativo: fomenta la concentración, fortalece la motricidad fina, estimula la imaginación y da rienda suelta a las ideas propias. Los niños se han ayudado mutuamente, han reído juntos y han descubierto lo bonito que es crear algo con sus propias manos. De paso, también se ha cultivado una importante costumbre: ¿quién era San Martín y por qué lo celebramos? De este modo, la creación creativa se combina con la experiencia de la comunidad y la tradición vivida.
¡Estamos muy contentos de que vuestras linternas hagan que Ahrweiler sea aún más colorido y animado!“
- Sarah Uessem
Muchas gracias, queridas Sarah y Steffi. 











