Diana cuenta: „En los últimos días, nuestro Bruci ha estado estornudando un poco más de lo habitual, le lloraban un poco los ojos y, de alguna manera, no parecía tan vivaz como de costumbre. Así que, al igual que hacemos con nuestros caballos, preferimos consultar al veterinario por si acaso, antes que arrepentirnos después. 

El diagnóstico: ¡No es para tanto!
Un pequeño „resfriado“, una inyección de penicilina y un veterinario sonriente con el comentario:
„¡Pero hemos visto cosas mucho peores!“ 
Pero más vale prevenir que curar: lo importante es que los pulmones estén limpios, los bronquios despejados y nuestro Bruce bien cuidado. ¡Y, por supuesto, un auténtico gato de establo no se deja intimidar tan fácilmente! 
Apenas se recuperó, volvió con su Liloo y saltó alegremente sobre el montón de hojas. 
Os enviamos a todos un cálido saludo peludo. ¡Que paséis bien la temporada de resfriados y manteneos sanos, tanto los bípedos como los cuadrúpedos! 



