Para muchos de los participantes, trabajar con pasta de textura era una experiencia completamente nueva. La pasta gruesa puede aplicarse sola o mezclada con pintura acrílica. 
No se trata de perfección, sino de probar cosas y dejarse llevar.
Pronto se vio que la pasta tiene sus propias peculiaridades: no es fácil de controlar y requiere cierta práctica. Así que hubo que experimentar mucho: algunas cosas tuvieron éxito, otras se descartaron.
Una participante trajo incluso un viejo lienzo sobre el que quería pintar y se atrevió a crear un cuadro de gran formato.
Estos experimentos individuales hicieron que el curso fuera animado y abierto. Para muchos, trabajar con la pasta fue relajante y liberador: desconectar la cabeza y ponerse manos a la obra.
La háptica, en particular, desempeñó un papel importante.
La superficie granulada, a veces rugosa, invita a sentirla. Al aplicarlo, puedes sentir la resistencia, el movimiento y tu propia fuerza: el material reacciona directamente a tu mano.
Esto crea cercanía a tus propias acciones y una experiencia intensa en el momento. 
En el grupo se creó un ambiente relajado y agradable. Muchas gracias también a nuestro becario Karl Gailer por su apoyo“.“
- Sarah Uessem
Muchas gracias, querida Sarah, querido Karl. 


