Los gatos suelen ocultar muy bien el estrés, pero su lenguaje corporal envía señales claras a las que conviene prestar más atención.
Presta atención, por ejemplo:
Si notas algo así, una cosa por encima de todo te ayudará: lugares tranquilos y seguros a los que retirarte y un trato cariñoso y paciente con tu mascota. Pensar en lo que puede haber cambiado en la casa o el piso también puede ayudar a reconocer los factores de estrés.


