„Los niños hicieron maravillosas máscaras de escayola en el circo de la pintura.
Para ello, se hacían una impresión de la cara del otro. Para ello, se cortaban vendas de escayola en trozos pequeños y se colocaban con mucho cuidado y suavidad sobre la cara de la otra persona. La piel se protegía con vaselina y los ojos se cubrían con pañuelos.
Se necesitó mucho esfuerzo y valor para confiar en otra persona y permitir que ocurriera esta experiencia.
¡Pero todos se atrevieron a hacerlo! ¡Muchas gracias por ello!
En la segunda reunión se diseñaron las máscaras. Los niños tenían a su disposición pinturas acrílicas, plumas, piedras preciosas y purpurina.
Estas magníficas máscaras de escayola se crearon con mucha creatividad y atención al detalle“. - Barbara Henschke, del Kunterbude
Muchas gracias, querida Barbara. 


